La primera vez que la vi la confundí con alguien normal. Al segundo vistazo las feromonas que ignora que desprende agudizaron mi vista. No , no era alguien normal , ni siquiera era Nadie , era ella.
Intentando grabar una imagen mental destinada a convertirse en mi proxima obsesión y a vagar entre las canciones de Ian Curtis - sabía que los lunes serían aún más tristes- me percate de que era aún más especial de lo que yo quería que fuera , estaba ante la primera mujer que no era victima de mis exigencias y expectativas , me azoró admitir que iba un paso por delante de mí. Estaba realmente aterrado.
Maldita sea , esto no era como decia Amber Lake , ni siquiera como lo decia el roñoso de Federico Moccia , no estaba a 3 metros del suelo , la tenia allí , adelante mio cerca de mis ataques psicoticos que ansiaban perseguirla y aún mucho más lejos de lo que me gustaría.
Como todos se imaginan , la seguí , en realidad no se si era mi cuerpo o mi mente la que la iba tras ella , iba tan ciego que al pasar frente a la floristeria le atribui el encanto de inundarme con un perfume floral , fué ahí cuando ligeramente di un trapiés y me percate de esta estúpida falacia y del hecho de que ya estaba hecho un idiota.
No dejaba de observarla ,caminaba de manera contundente y segura pero supe que ella era todo lo contrario cuando se volvió más visible su ansiedad y nerviosismo que su propio cigarrillo , era un complemento más , como su ropa , seguro que se sentia desnuda y en su casa sólo sentia poder al estarlo. Taciturna y de mirada furtiva , ¿cómo conseguía marcar también timidez?. Llegados a este punto me emocioné , a ella también le daba miedo el mundo , pero no lo sabía , unicamente pensaba que lo odiaba , le pasaba igual que a mi.
Entendí al instante lo que me apasionaba de ella , conseguia que me viese reflejado y que no resultase aterrador , era la visión más bonita que habia tenido jamás de mí .
Yo sólo esperaba que fuese tan narcisista como yo y que tuviese ganas de abocarse a su amor propio amandome. Yo sólo pretendí que en aquel momento me tomase entre sus manos como los libros de Schopenhauer que estaba seguro que con dedicación leia , sí , yo ya no quería tener la cabeza de Kant , ni siquiera haber nacido en la época de oro de Iggy Pop , yo sólo queria no tener que justificarle mis fobias o que aquella mujer me odiase y tener así un motivo atractivo a la vez que melódico para seguir justificadamente odiando al mundo toda mi existencia.
No doble la esquina.

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