Café , café , solo nosotros

miércoles, 10 de octubre de 2012

Dime que me odias.
Dime que me odias así puedo llorar tranquila.
Dime que me odias y lloremos , que el llanto no nos deje hablar , que las palabras nunca nos han servido de nada.
Dime que me odias y que nuestros ojos cristalinos brillen entre toda esta mierda de traiciones y represiones que hemos creado
Dime que me odias y odiame como sólo se puede odiar a alguien que amaste.
Dime que me odias y odiame como odiarias a un ladrón de tulipanes , a un estúpido niño que interrumpe tu siesta. Te pido que me odies.
Nunca te pedí nada que no quisiera darte , quiero que me odies sólo por esta vez , quiero que nos ahoguen los cafés , que nos sentencien los sobres de azúcar , que los momentos se aletarguen en nuestros pelos y que  cada vez que con las manos los intentemos arrancar nos roben el presente , el sueño , la ropa , el deseo sexual.
Quiero que me odies y sentirme mal conmigo , quiero extrañarte y poder maldecirte al fin , quiero empujarte contra una pared y clavarte reproches en los ojos , golpearte con un pez la cara y gritarte que la estúpida soy yo por librarme de tí y no ser feliz.
Quiero que me odies para odiarte , para detestarte como a los tacones lejanos , para ser cualquiera de esas mujeres al borde de un ataque de nervios , para darte el lujo de consumirme al darme cuenta que aunque ya no estés no te vas , que a mi no me gustaba el éxito ni la vida social , que el fracaso me huele demasiado bien , que es buen compañero del vino, de la melancolia , de los besos imaginarios , de dormir abrazada a los fantasmas, que todo aquel horror me llenaba de mí y que eso es lo único que a mi me gustaba , que yo no soy de aquellas estúpidas personas que buscan ser feliz .

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