Café , café , solo nosotros

martes, 16 de octubre de 2012

Me decias que hablaba como una persona valiente porque estaba acojonada del mundo , que encontraba en el aislamiento el medio perfecto para guardar dentro del armario toda mi sensibilidad.
Me decias que nadie me puede controlar , que solo mis pasiones saben a donde voy.
Me preguntabas reiteradas veces cuál era mi metafisica , cómo conseguia mantenerme allí , alejada de las banalidades juveniles y tan llena de ellas , desprendiendome de mi edad y a su vez imposibilitando una proyeccion de mi persona una vez madura.
Un día lloraste , lloraste para apremiar a mi inconsciencia , lloraste por temor de que me matasen los años , no en tu vida si no en la mía , lloraste por temor a mi adultez , a la pérdida de mis adulaciones insuales y mis teorías etílicas. 
Recuerdo cuando me abrazaste para que yo te premiase con todo mi mal , cuando dejaste tu cordura y tus incuestionables 17 años de actividad neuronal para pedirme que te convirtiese en una victima de mis espectativas.
Decías que yo era cruel, y que era capaz de hacer y ser muchas cosas pero lo mejor es que tambien era incapaz de ser muchas otras que atrozmente detestabamos.
Me reia de todas tus desventuras y tú te desatabas aquellos nudos intercostales con mis acojedores cafés , siempre pensaste que en otra vida fuimos un mismo ser.
Aquello que nos separaba nos hacia inseparables . Decias que eras mi dualidad.


Te extraño.

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