Café , café , solo nosotros

sábado, 19 de enero de 2013

Seis

Mis cuerpo se elevaba al compás de los escalones de aquella chirriosa escalera de madera , la serotonina también.Era algo potencial , algo jodidamente potencial.

La luz o la falta de esta sólo son cosas circunstanciales cuando podria jurar saberme de memoria los planos reales de tu cuerpo , la duración y el ritmo de tus respiraciones , el silencio demoledor en que se convierte el resto y el ruido ensordecedor cada vez más hábil y a su vez menos sutil de los latidos , los tuyos , los mios , eso sí que con o sin luz jamás podré distinguir.
La tensión de tu peso , el contoneo de mis caderas , de la madera , del vino en los pulmones , de tus manos en mi espalda.

Podriamos jurar querer morir en aquel instante o querer vivir alli por siempre , pero sin embargo es más instintiva la rapidez a la cual nos sometemos , de la cual no podemos escapar , o la misma que nos libera en ocasiones tanto de la condena voluntaria que surje del quejarse de placer , como de la perpétua  adyacente del quejarnos del tedio.

Y sé que cuando parezco contigo un demonio incivilizado y siento que puedes acaso ser mi par cerraria esa puerta , la cerraria de una vez para no dejarte salir y marchar o para no dejarme salir y marchar en busca de gente con erecciones y furia social. 

Y a diferencia de cualquier amante interesante no se me representa tanta musica , porque el arte comienzas a ser tú y porque tu cuerpo y tus palabras me llegan más que mis independencias , que mis miedos a volver a perderme en la nada , que mi miedo a mi seguridad de que eres alguien insustituible.

Nunca me podría conformar con nadie que no fueses tú.

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