Me ahogo aquí dentro de vez en cuando , los papeles flotan al ras de la lámpara , milagrosamente no se queman.
Me escondo me aguardo y os odio aqui adentro , hay pisadas en el techo y palabras que no conozco ni entiendo en la pared. Francia impone su neocolonialismo cultural y hay unos cuantos abismos en los que guardo las cosas que casi acabaron conmigo.
Colapso las entradas y me incendio de vez en cuando con nieve y sahumerio , las velas prendidas lloran la era de la inocencia perdida y las revistas de la vogue se arrugan por el tiempo como aquella buena epoca de frustración , gloria y las dos.
Pero me cuesta demasiado salir de aquí , aun más cuando te dejé pasearte por mis paredes , ojalá también me hubieras acariciado y paseado por allí , mi cuerpo es mi otra habitación pero quizás siempre tuvimos demasiadas rosas y poco vino.
Quizás esté tratando de decir que no hubo quorum en el jardín de los imposibles.

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