Las teclas de mi máquina de escribir resonaban por toda la habitación , parecía que el silencio solo llegaba en los malos momentos , cuando una necesita un ruido más ensordecedor que la angustia.
Sonaban como disparos aunque nunca terminé de adivinar si el blanco eras tú o yo misma.
Llevaba un vestido negro que no queria ver el sol , en invierno nunca pasan estas cosas.
Me hubiese gustado tener la oportunidad de olvidar premeditadamente algo para que te acuerdes de mi , sé que si no no lo harías y sabia también que en aquel momento cualquier cosa que pudiera abandonar te haría vencer , te darias cuenta del propósito , de que soy alguien insegura y de que no abandonaba nada porque sentia que ya lo habias hecho tu por mi.
Eres terrible , me hacias la guerra y el amor , supongo que no teníamos ningún otro encanto para ser una pareja peculiar , sabes que yo nunca hubiese sucumbido ante eso.
Me largue de allí sin música de fondo , sin ninguna seguridad , sin ningún llamado a mi orgullo , hacia tiempo que habíamos perdido todo eso.
Sabía que recordaría aquel momento mucho más que cualquier otro , que mi cabeza interpondría esa puerta como una decisión en vez de como algo lujurioso como el día que entré allí por primera vez. De cualquier manera yo no pienso hacerme cargo.
No estoy dispuesta a ser un fetiche.
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